Cultura Canaria

El pueblo canario, debido a su situación geográfica, en unas islas que han sido "lugar de paso", ha sido receptor de varias culturas, por lo que la aculturación aunque se realizó de forma violenta y con gran envergadura, durante la conquista, ya había sido iniciada por diferentes pueblos que las visitaron antes de la misma.
Tanto por las crónicas, como por restos arqueológicos, sabemos que hubo contactos e intercambios, por los que se percibirían los aborígenes canarios, de los elementos de otras culturas, desconocemos si estos contactos fueron siempre pacíficos o violentos, es de suponer que con ambas características, pues por un lado conocemos que hubo esclavos canarios antes de la conquista y por otro lado conocemos expediciones , como la luso-florentina de Nicolosso da Recco, que con detalle describe la situación de las islas, costumbres de sus habitantes y comportamiento entre los mismos; según Celso M. de Guzmán, las permanencias continuas o esporádicas de fenicios, cartagineses y romanos, por lo menos hasta Agadir, es un hecho, arqueológicamente comprobado, también hay crónicas y vestigios arqueológicos que comprueban sus contactos con los aborígenes canarios.
La posible procedencia del pueblo aborígen canario de tribus líbico-bereberes según las últimas investigaciones realizadas con una cronología aproximada al medio milenio antes de Cristo, por los vestigios que conocemos desarrollaron en el "medio" en que se encontraron una cultura neolítica o protoneolítica cuyas costumbres ritos y habla girarían en torno a una economía de pastores y agricultores. El aislamiento a que se sometieron los aborígenes dio lugar a diferentes culturas entre ellos claramente perceptibles, aunque es probable que algunas de estas diferencias las originasen influencias mediterráneas ó atlánticas. Estas diferencias culturales entre los aborígenes canarios son perceptibles en sus restos de cerámica, hábitat y organización social; así como en el habla por lo que los de La Palma se llamaban awaritas, gomeros los de La Gomera, binbaches los de El Hierro, guanches los de Tenerife, canarios los de Gran Canaria y mahos los de Fuerteventura y Lanzarote, lo cual avala a los investigadores que afirman que los aborígenes no usaban la navegación.
Los normandos conquistarían las islas llamadas señoriales, Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro que repoblaran y colonizaran.
Los castellanos a través del "Tratado de Alcacovas" respaldarán legalmente su área de influencia en la expansión atlántica que compartirán con Portugal, quedando patente a conquistar las Islas Canarias, por lo que Gran Canaria, Tenerife y La Palma formaría parte de la llamada conquista realenga.
Aunque hablemos de conquista castellana los elementos que vienen a conquistar y a colonizar serán también vascos, andaluces, leoneses y gallegos.
Estas imposiciones culturales violentas tanto la señorial normanda como la realenga castellana, no serán aceptadas por los aborígenes canarios que las rechazarán de diferentes formas: o con lucha y resistencia en diferentes batallas; o con el suicidio o adoptando la situación de "alzados" después de la conquista, esta situación se irá diluyendo con el tiempo, con la represión armada y represión cultural en la que tuvo un papel importante la Inquisición.
Para Antonio Tejera y Rafael González Antón, el proceso transculturativo se realizará desde cuatro planos interrelacionados: biótico, ecológico, socio-económico y religioso.
En el plano biótico se desarrolla el desplome poblacional de los aborígenes canarios debido a las bajas en las batallas, a la esclavitud y a las nuevas enfermedades transmitidas por los europeos.
En el plano ecológico la transformación del medio se hace evidentemente a favor de los colonizadores y en perjuicio de los aborígenes. La economía se transforma el paso de una economía neolítica a otra señorial en unos casos y moderna en otros ocasionará un cambio en los usos de las tierras, en la vegetación y en la ganadería.
En el plano socio-económico se sufre un cambio en los oficios, relaciones sociales y familiares, usos, costumbres, vestidos y habla.
En el plano religioso los aborígenes aceptan más los ritos y prácticas que los dogmas.
Otro pueblo que marca en la cultura canaria será el italiano que ya desde antes de la conquista teníamos noticias de su llegada con Lancelotto Mallocello que hacia 1312 se establece en la isla de Lanzarote, luego durante la conquista castellana aparecerán como prestamista vinculados a los negocios del azúcar.
La aculturación del pueblo aborígen se sigue desarrollando con la llegada flamencos que hacia el primer tercio del siglo XVI se establecerán como prestamistas vinculados tambíén al negocio del azúcar.
Los portugueses también se presentarán en las islas desde los primeros tiempos de la conquista alguna prueba de ello la tenemos en el topónimo de Gran Canaria "Cuesta de Silva", que nos recuerda un episodio bélico entre este pueblo y los aborígenes, estos siempre ambicionaron la posición de las islas y después de la conquista castellana se asentarán en diferentes lugares de las mismas y sus procedencias eran muy diversa: Madera, Oporto, Coimbra, Cabo Verde, Lisboa, etc.
También los judíos serán otro elemento humano que se mezclaran con la población canaria, entre 1492 y 1496 llegarán expulsados de España y Portugal donde se asentarán en las islas, por ser tratados con mayor tolerancia, prosperarán económicamente y arraigarán en la sociedad isleña.
Los moriscos serán traídos de Berbería como esclavos, trabajarán en ingenios como los negros o realizarán tareas agrícolas o de pastoreo pudiendo conseguir la libertad por decisión testamentaria de sus dueños o a costa de su trabajo.
Se realizaron abundantes matrimonios con aborígenes, muchos fueron procesados por la Inquisición por hablar su antigua lengua o practicar su antigua religión.
Los negros como esclavos corrieron igual suerte que los moriscos, trabajaron igualmente en los ingenios azucareros y consiguieron su liberación de igual forma que los moriscos o con decisión testamentaria de sus dueños o con trabajos que iban realizando fuera de la casa de los mismos, al mezclarse con la población de las islas aumentó el número de mulatos.
Según el padre José de Sosa en 1667 había en Gran Canaria 6.478 negros, criollos o advenedizos lo cual nos da idea de la cantidad de ellos que se mezclaría con la población, esta población negra se seguirá introduciendo hasta el siglo XIX.
Los indios americanos también llegarán al archipiélago como esclavos vinculándose al trabajo de los ingenios y del cuero. Así se fue formando la población multirracial canaria cuyos rasgos físicos y vocablos así lo atestiguan.
Según Marcial Morera la cultura canaria es el punto de encuentro de elementos procedentes de los horizontes geográficos más variados (Europa, Africa y América) y de los grados de civilización más disímiles, desde elementos de la cultura pastoril primitiva de los pueblos prehispánicos, hasta elementos de la cultura del turismo y de la era tecnológica.
Por un lado este mestizaje cultural unido a la heterogeneidad en el nivel de desarrollo (las islas centrales o mayores han gozado siempre de más privilegios que las periféricas o menores) hace que la variedad sea uno de los rasgos más destacados del mundo canario,
Por otro lado la capacidad de los isleños para absorber elementos foráneos nuevos y para olvidarse de aquellos otros que han perdido funcionalidad o actualidad, nos convierte en un pueblo muy dinámico, un pueblo en constante proceso de transformación.
Podríamos concluir por tanto definiendo la cultura canaria como el conjunto de elementos humanos, económico, sociales y artísticos que han conformado al pueblo canario a través de los tiempos.

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